miércoles, 17 de julio de 2013

Todo cambia.

Todo cambia. Yo cambié, tú cambiaste mucho y la vida, la vida sigue sorprendiéndome cada día con sus giros de 361° grados. Un día estamos en la cima del mundo y al otro nos desmoronamos derramando al paso gotas de sentimientos que se encuentran a flor de piel. Yo ya pasé por muchos cambios; y unos han dolido mucho más que otros, sin embargo, el común denominador es que he salido a flote en todos ellos y siempre (creo yo) para bien.

Otro común denominador es mi gusto y amor por la escritura, por mi familia, por mi perra que no puedo borrarla de mis días ni una sola vez; ella me llena, me anima, me acompaña y sí, puede que sea mi otra mitad, esa otra mitad que muchas personas creen no encontrar en ningún momento de sus vidas. 
Me sigue gustando vivir a mi modo. Unos dicen que son caprichos, otros singularidades, otros más dicen que estoy un poco loca y obsesionada con ciertas cosas pero, lo disfruto, disfruto realmente cómo vivo a pesar de que a veces me doy golpes contra mi propia cabeza. La mente es un lugar y una herramienta muy poderosa pero peligrosa al mismo tiempo; y he de confesar que la mayor parte del tiempo es mi enemiga. He intentado millones de veces dejarla descansar un poco y no pensar en las #425 posibilidades de cosas que pueden o no pasar si tomo alguna decisión. Soy una bola de nervios y estrés andante que a veces se preocupa solo por ver a esos dos aliados en lugar de disfrutar la alegría y tranquilidad de las cosas. Y sí, así surgen mis obsesiones. Debo dejar de pensar tanto.

Por otro lado sé que soy adorable cuando quiero. Sé que rara vez me han dicho que soy una persona difícil o que causo problemas. Sí, soy de esas niñas en las que los padres confían ciegamente y las amistades también. De esas compañías confiables que los padres quieren de amistades para sus hijos, novios, etc. ¿Suena egocéntrico? mmmh quizá pero en verdad es cierto. Esas aseveraciones son ciertas, pero no puedo negar que de vez en cuando me salgo con las mías. Siempre habrá una parte de mi que solo yo sepa, que con nadie comparta y que nadie merezca saber.
No niego estar en constante transformación, de hecho, me alegra darme cuenta de ello porque sería una pena haber quedado varada en aquellas pérdidas y batallas con la vida.

Gracias a la vida con sus nuevas oportunidades, nuevas personas, situaciones, lugares, momentos, recuerdos...más recuerdos; porque de ello estoy hecha. Todo cambia, pero la verdadera esencia de cada quien permanecerá intacta hasta el día de su muerte; y de no ser así, quiere decir que nunca hubo esencia alguna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario